
Paolo Uccello (1397-1475), es un pintor renacentista italiano cuyo verdadero nombre era Paolo di Dono, destacado por sus innovaciones en el uso de escorzos y de la perspectiva lineal. Usa mucho la geometría en su pintura, tanto en las figuras, como en la perspectiva o en la composición (muchos hablan de antecedente del cubismo). También su obra manifiesta el interés del artista por la luz. El tema que prefiere son las batallas. Nació en Florencia en 1397 y recibió su primera formación del artista florentino Lorenzo Ghiberti. En 1425 marchó a Venecia para diseñar los mosaicos de la fachada de San Marcos. De nuevo en Florencia, en 1436 pinta el fresco del condotiero inglés sir John Hawkwood para la catedral de Florencia, donde triunfa su ansia de volumen y monumentalidad. En torno al año 1444 realiza una serie de vidrieras para la catedral, una de las cuales, La Resurrección, se conserva todavía en su lugar originario. También se conservan fragmentos de sus frescos en el claustro de Santa María Novella, en Florencia, que datan de 1447 y representan la creación y el diluvio universal.Sus obras más famosas son sin duda las tres versiones que realiza de la Batalla de san Romano, a fines de la década de 1440,en el que utiliza el escorzo (perpendicular al cuadro) para dar sensación de profundidad. También usa el color para conseguir perspectiva. La sensación es que la perspectiva es más descriptiva que de disposición del espacio. Se aprecia su preocupación por el ya citado geometrismo. En él destaca la figura monumental del caballo, visto en los más violentos escorzos. Por otro lado, éstas y otras obras como La cacería (1468) reflejan su perfecto dominio de la perspectiva y un cierto sentido decorativo en sus composiciones.
La batalla de San Romano


La caceria
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Donatello realiza el David en bronce (hacia 1444-1446) que es una de las más importantes esculturas del Renacimiento Temprano siendo el primer caso en que un escultor crea un desnudo tridimensional de tamaño natural liberando la escultura de la arquitectura.Aquí Donatello se refiere a la Antigüedad al retomar el desnudo tridimensional de tamaño natural. 









Su siguiente obra será el ciclo de frescos sobre la Vida de san Pedro y la Expulsión del Paraíso (cuya composición está hecha de pocas figuras esenciales y de una plasmación natural de la luz ), que termina en 1428, con lo que tendrá que compaginarlo con el fresco de la Trinidad y un Políptico para la iglesia del Carmine.En los frescos de la Vida de san Pedro y la Expulsión del Paraíso las figuras de Adán y Eva expulsados del Paraíso son prototípicas de la concepción que Masaccio tenía de la pintura, basada en la masa y el volumen de las figuras, en una única fuente de luz y en la representación científica de la perspectiva. La importancia de estos frescos fue tal que todos los grandes pintores posteriores, incluidos Leonardo, Rafael y Miguel Ángel, los estudiaron.Esta obra es especialmente importante puesto que se supera por completo en la misma cualquier rasgo del gótico previo, constituyendo un inmejorable ejemplo de la que vendrá a ser la pintura de la Modernidad. Para comenzar, la composición es extremadamente compleja, tanto en lo concerniente a las escenas individuales como al conjunto global de la decoración, estructurada en función de un punto de vista principal: el del observador.
Al terminar los frescos se traslada a Roma, interrumpiendo los trabajos en la capilla Brancacci de la iglesia Carmine, para colaborar con Masolino en la ejecución de un tríptico para la iglesia de Santa Maria Maggiore, que no llegó a finalizar ya que falleció ese mismo año.